Un equipo de investigadores estadounidense ha anunciado que ocho fetos de cordero han sobrevivido y se han desarrollado dentro de un útero artificial durante cuatro semanas, el periodo más largo que ha pasado un animal en dichas condiciones.

Concretamente han sido los pulmones de los corderos y otros órganos los que se habrían desarrollado del mismo modo que lo hubieran hecho en un útero materno, una importante mejora respecto a las incubadoras y los ventiladores que actualmente se utilizan para mantener con vida a los bebés prematuros extremos. Algunos de estos corderos ya han alcanzado la edad adulta, y uno de ellos tiene más de un año de edad.

«A priori parecen presentar un desarrollo normal en todos los aspectos», explicó el responsable del estudio Alan Flake en el Hospital Infantil de Filadelfia. «No contamos con una prueba de inteligencia para corderos», añadió, «pero creemos que son bastante listos».

Los investigadores esperan poder usar algún día la misma tecnología en humanos para ayudar a los diminutos bebés prematuros a crecer sanos.

El tiempo de gestación medio de un humano es de 40 semanas. Sin embargo, cerca de 30.000 bebés nacen antes de la semana 26 en Estados Unidos cada año (en España son más de 29.000). Aquellos que se encuentran en el límite de la viabilidad —entre 22 y 23 semanas— normalmente pesan menos de medio kilo y tienen menos de un 50 por ciento de probabilidades de sobrevivir. Entre aquellos que lo logran, muchos sufren discapacidades graves, incluyendo enfermedades pulmonares y parálisis cerebral.

Si el nuevo dispositivo tiene éxito, los padres de un bebé prematuro podrían algún día mirar dentro de una incubadora que se parece a una pecera. Dentro de la máquina, el bebé prematuro se encuentra en una gran bolsa de plástico transparente llena de fluido amniótico artificial.

El bebé respira dicho fluido como lo haría en el útero y su cordón umbilical se encuentra conectado a una máquina que añade oxígeno y retira dióxido de carbono de la sangre.

Los investigadores afirman que el útero artificial no se ha diseñado para remplazar al real, y no puede salvar a fetos antes de la semana 22 o 23, ya que son demasiado pequeños y se encuentran poco desarrollados.

«Por supuesto, no es nuestro objetivo extender los límites de la viabilidad», declaró Flake durante una conferencia de prensa el lunes, cuando anunciaron los resultados. «Nuestra meta es mejorar la supervivencia de los bebés extremadamente prematuros».

Un útero en una bolsa

El equipo de Filadelfia ha estado probando y corrigiendo su dispositivo durante tres años, según informaron en la revista Nature Communications.Con su versión más reciente, hicieron pruebas en cinco corderos que habían sido retirados mediante cirugía del vientre de sus madres tras 105 o 108 días de gestación, cuando se encontraban en una fase de desarrollo similar a la de un feto humano de 23 semanas. El equipo también realizó pruebas en tres corderos que tenían entre 115 y 120 días.

Incluso los corderos más jóvenes se desarrollaron de forma normal dentro de los úteros artificiales y fueron capaces de moverse, abrir sus ojos e incluso les creció lana mientras estaban en sus bolsas. Una vez sus pulmones y otros sistemas alcanzaron un nivel suficiente de madurez, las bolsas «dieron a luz» a los corderos, a los que colocaron en ventiladores, donde mostraron una función pulmonar normal.

El objetivo de cualquier sistema uterino artificial, según Mychaliska, no es criar a bebés fuera de sus madres completamente. «Eso es algo de 'Matrix'», dice refiriéndose a la película de 1999 en la que los humanos crecían en cápsulas.

«El propósito de una placenta artificial es recrear el entorno uterino durante un periodo de tiempo y permitir que los órganos se desarrollen hasta un punto en el que el bebé pueda tolerar la vida posparto», afirma.

Fuente:www.nationalgeographic.es/