No es para enloquecerte, pero si vives en este planeta, hay una posibilidad bastante decente de que la contaminación te va a matar. Según un estudio de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que determina que la contaminación atmosférica está en camino de superar tanto el agua contaminada y el saneamiento deficiente como la principal causa ambiental de muerte prematura para el año 2050, no es sólo que yo sea innecesariamente alarmista. Así que, feliz 2017, todo el mundo!

Afortunadamente, podemos ser capaces de reducir la amenaza, gracias a algunas personas con ideas avanzadas que han diseñado un purificador de aire de tamaño torre que podría sostener la clave para reducir seriamente la cantidad de smog que hay en el cielo.

El proyecto Smog Free, como se conoce oficialmente, es una creación del diseñador holandés Daan Roosegaard, quien construyó una carrera por concebir paisajes visionarios y soñadores del futuro. Después de una serie de viajes de trabajo a China, durante los cuales la mala calidad del aire casi lo mantuvo como rehén en su hotel, se vio obligado a llegar con una solución, y después de un par de años de trabajando, debuto con la Torre Smog Free. Es un purificador de aire de 23 pies de altura, el más grande del mundo, modelado después de los utilizados en hospitales y capaz de limpiar 30.000 metros cúbicos de aire por hora. Elimina hasta el 75% de dos tipos de contaminantes que más contribuyen al smog y redistribuye el aire recién purificado en una "burbuja" de 360 ​​grados alrededor de la torre. Sorprendentemente, también requiere muy poca electricidad - aproximadamente tanto como se necesita para alimentar una caldera de agua.

Después de recaudar un poco más de $ 125,000 en Kickstarter, Roosegaard lanzó un exitoso programa piloto en Rotterdam. Luego construyó la torre con éxito y además persuadió al gobierno chino para que le permitiera llevar la torre a Beijing, donde actualmente está instalada en un pequeño parque en uno de los distritos de arte y diseño de la ciudad.

Obviamente, poner una sola torre de purificación de aire contra las nubes en constante expansión de smog en una ciudad del tamaño de Beijing es iluso.

Luchar contra el smog de una manera real allí o en cualquier otro lugar requerirá la instalación de estas torre en una escala tan grande, que habría que tener una en cada esquina de cada manzana de la ciudad. Sin embargo, este es sólo el acto de apertura en el gran plan de Roosegaard. Espera poder traer a la torre en gira por todo el mundo, en un esfuerzo por inspirar a las empresas de tecnología verde, las ONG y las ciudades a trabajar juntas para recaudar el dinero y la infraestructura necesaria para llegar a ser grandes. Hasta entonces, Roosegaard y su equipo están recaudando fondos para el proyecto mediante la venta de anillos y mancuernas hechas de las partículas de smog comprimido recogidas por la torre.

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